domingo, 12 de febrero de 2023

Crisis de ansiedad o ataques de pánico

Según las clasificaciones psiquiátricas diagnósticas más conocidas (DSM y CIE) se puede definir una Crisis de ansiedad, también llamada Ataque de pánico como la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión (su pico máximo de intensidad de los síntomas) en los primeros 10 minutos (a partir de ahí la ansiedad empezará a disminuir hasta resolverse): 


1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca. 

2. Sudoración. 
3. Temblores o sacudidas. 
4. Sensación de ahogo o falta de aliento. 
5. Sensación de atragantarse. 
6. Opresión o malestar torácico 
7. Náuseas o molestias abdominales. 
8. Inestabilidad, mareo o desmayo. 
9. Desrrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo). 
10. Miedo a perder el control o volverse loco. 
11. Miedo a morir. 
12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo). 
13. Escalofríos o sofocaciones. 

Las crisis de ansiedad pueden estar relacionadas con alguna circunstancia concreta (fobias) o bien no estar limitadas a ninguna situación o conjunto de circunstancias particulares y ser por tanto imprevisibles. 

Los síntomas predominantes varían de un caso a otro, pero es frecuente la aparición repentina de palpitaciones, dolor precordial, sensación de asfixia, mareo o vértigo y sensación de irrealidad (despersonalización o desrealización). 

Casi constantemente hay un temor secundario a morirse, a perder el control o a enloquecer. 

Cada crisis suele durar sólo unos minutos, pero también puede persistir más tiempo. 

A menudo el miedo y los síntomas vegetativos del ataque van creciendo de tal manera que los que los padecen terminan por salir, escapar, de donde se encuentran. 

Si esto tiene lugar en una situación concreta, por ejemplo, en un autobús o en una multitud, como consecuencia el enfermo puede en el futuro tratar de evitar esa situación. 

Del mismo modo, frecuentes e imprevisibles ataques de pánico llevan a tener miedo a estar sólo o a ir a sitios públicos. Un ataque de pánico a menudo se sigue de un miedo persistente a tener otro ataque de pánico. 

CAUSAS DE LAS CRISIS DE ANSIEDAD: 
  1. Vulnerabilidad genética, familiar (educación), cultural. 
  2. Estrés elevado. 
  3. Consecuencia de problemas no resueltos (dificultades sociales, en las relaciones personales, laborales…) 
  4. Tener contacto o conocimiento de información que facilite la interpretación catastrófica de los síntomas de ansiedad (mi vecino ha sufrido un infarto y yo, si siento opresión torácica propia de la ansiedad, pienso que me va a dar un infarto también). 
MECANISMOS DE AFRONTAMIENTO: 

Pasivo: huir de los problemas-evitar las situaciones que pienso me generan ansiedad. 

Activo: superación de problemas, enfrentar las situaciones, usar la respiración abdominal y la relajación para ello. 

CURVA DE LA ANSIEDAD: 

La ansiedad funciona en forma de curva, es bueno imaginarla así, como una curva que sube y baja, porque visualmente cuando nos encontramos mal, podemos acordarnos que "igual que sube, va a bajar y se pasará". 

Conforme interpretamos los síntomas físicos iniciales de ansiedad (palpitaciones, dolor torácico, taquicardias, sensación de falta de aire...) como peligrosos, aumentan los pensamientos temerosos y con ellos, el miedo y el malestar y por tanto, la ansiedad. 

Llegará un momento que, tras alcanzar el punto máximo de ansiedad (a los 10 minutos más o menos), la ansiedad irá disminuyendo progresivamente y lo hará tanto más rápido como nosotros consigamos manejar nuestro pensamiento ansioso “quitándole hierro” y cambiando el pensamiento negativo por órdenes verbales neutras (“esto es sólo ansiedad”, “ya me ha pasado otras veces, no hay peligro”…) o positivas (“lo voy a superar”, “yo puedo con esto” etc). 
Si cuando empezamos a sentir los primeros síntomas de ansiedad usamos alguna estrategia de manejo para que no nos invada el miedo alimentando la crisis, la crisis será menor y se pasará antes o incluso no se llegará a producir. Posibles estrategias de manejo son: la distracción (por ejemplo iniciando una conversación con alguien de confianza), el ejercicio (saliendo a dar un paseo a paso rápido y concentrarse en el mismo, bailando con música) ... 


Otra estrategia es el uso de técnicas de relajación: 

- Es útil practicar respiración abdominal si excesiva activación (reteniendo el aire unos segundos en el abdomen y soltando lentamente). Este es el enlace donde se explica la técnica: 


- Si hay hiperventilación clara, consultar la entrada correspondiente para su manejo: 


- También se puede hacer la técnica de relajación rápida con tensión en 4 grupos musculares: 





Pero, aunque no hiciéramos nada por manejarla igualmente llegaría el momento en que la ansiedad cedería, dejándonos generalmente una sensación de agotamiento general después de tan alto nivel de activación, incluso podemos desmayarnos (esto es lo más grave que nos puede suceder y tampoco es peligroso) como mecanismo de nuestro cuerpo para poder funcionar saludablemente de nuevo. 

Cuanto antes detectemos nuestros síntomas de ansiedad de inicio y manejemos el pensamiento ansioso, menos aumentará la ansiedad y antes disminuirá.


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lunes, 6 de febrero de 2023

Hiperventilación

Una persona puede entrar en hiperventilación cuando respira más veces o coge mayor cantidad de aire de lo que necesita, es decir cuando toma más oxígeno del que precisa. 

Puede ser porque realice puntualmente una respiración superficial y rápida o una respiración demasiado profunda de forma seguida o bien puede ocurrir de forma acumulativa a lo largo del día, por respirar una o dos respiraciones de más por minuto o realizar suspiros o bostezos frecuentes, por el hábito de hablar rápido o comer rápido etc. 

El aumento de oxígeno (O2) en la sangre va a provocar un descenso proporcional del dióxido de carbono (CO2) que, a su vez, va a dar lugar a una serie de cambios funcionales en el organismo. Al disminuir el dióxido de carbono, la sangre se alcaliniza, se produce un estrechamiento de ciertos vasos sanguíneos y una disminución del aporte de oxígeno en determinadas zonas del cerebro y de los tejidos. Esto va a provocar una serie de sensaciones que pueden ser molestas o desagradables, pero que no son peligrosas (cansancio general, taquicardia, sensación de mareo e inestabilidad, sensación de irrealidad, sensación de ahogo o falta de aire, visión borrosa, hormigueos, pinchazos, escalofríos, rigidez muscular, sensación de calor, sofoco, sudor, opresión o dolor en el pecho…). Son síntomas similares a cuando hinchamos un globo, donde se produce un mecanismo similar por pérdida excesiva de CO2 en este caso y aumento de O2. Estos dos gases siempre están en equilibrio y cuando uno baja, el otro aumenta y viceversa. 

El cuerpo tiene unos sensores que detectan el desequilibrio de los gases, en este caso el aumento excesivo de O2, y tratan de compensarlo “frenando” un poco nuestra respiración, a través de los músculos intercostales y el diafragma, de ahí que percibamos la sensación de falta de aire, de opresión torácica, “como tener una losa en el pecho”. Hemos de saber que es un mecanismo compensatorio natural del organismo e intentar tolerar la sensación en vez de forzar la respiración mediante un gran suspiro, si éste no se logra evitar, debemos aguantar unos segundos la respiración después. 

¿CÓMO CONTROLAR LA HIPERVENTILACIÓN?: 
  • Estableciendo una respiración adecuada, es decir, tomando el oxígeno que necesitamos y no exhalar demasiado rápido el dióxido de carbono.
  • También es conveniente evitar algunas conductas que hacen descender demasiado rápido los niveles de dióxido de carbono, como suspirar y/o bostezar de forma continua, hablar alto y/o rápido también de forma continua, gritar, comer rápido….(conductas que pueden ser comunes en situaciones de ansiedad/estrés). Si no se pudieran evitar los suspiros o bostezos, conviene aguantar la respiración unos segundos a continuación como mecanismo compensatorio. 
  • Una vez comienzan a notarse los síntomas de hiperventilación, hay que iniciar la técnica de respiración abdominal cuando hay hiperventilación (reteniendo aire unos segundos en abdomen y expulsándolo lentamente), durante unas 4-5 respiraciones, para luego continuar con una respiración abdominal controlada. En esta entrada del blog se explica bien la técnica:    
  • También se puede respirar en bolsa de papel, sellando boca y nariz cuando los síntomas ya no se pueden controlar con la respiración abdominal. 
  • Otra opción es hacer algo de ejercicio vigoroso como caminar rápido o bailar o saltar para consumir el oxígeno excesivo. 

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miércoles, 12 de mayo de 2021

ATRAVESAR EL DUELO (in memoriam Cristina Sánchez Albaladejo)

"En ocasiones tengo que aporrear puertas que nadie quiere abrir.

Y sin embargo, es imposible esconderse de mí. 

Soy la Muerte, una parte de la vida, del amor y de ti". 

(Soy la muerte. Elisabeth Helland Larsen & Marine Scheneider) 


Hoy 12 de mayo de 2021, Día mundial de la Enfermería, la bonita alma de una compañera enfermera y amiga querida, se ha marchado de nuestras vidas. 

Cristina me pidió estando ya enferma, comenzar la redacción de una entrada en el blog sobre el duelo, finalmente no pudo hacerlo ella y por eso voy a hacerlo yo, por ella y por su familia y amigos, también por mí, porque sé que es lo que ella habría querido. 

El origen de la palabra "Duelo" proviene del latín dolus que significa dolor. Cualquier duelo duele, es inevitable y es necesario. También duelo puede ser traducido como lucha o desafío. 

Sentimos dolor ante las pérdidas importantes, normalmente entendemos que se vive un duelo cuando alguien que queremos fallece, pero también se experimentan procesos de duelo ante otras pérdidas como las de la propia salud, rupturas de relaciones o pérdidas de una situación vital previa.  

El duelo es una reacción emocional de adaptación ante esas pérdidas y conlleva factores psicológicos, fisiológicos y conductuales. Es decir, notaremos este duelo en forma de síntomas físicos en nuestro cuerpo, de emociones, sentimientos y pensamientos y también en nuestra conducta porque probablemente cambiará nuestra actitud y comportamiento ante la vida, quizá necesitemos un tiempo de recogimiento y aislamiento, quizá todo lo contrario (aunque es menos frecuente). 

El duelo lo puede experimentar tanto la propia persona que anticipa una pérdida o la vive en el presente como sus allegados. 

El duelo no "se pasa", el duelo "te atraviesa", no hay forma de huir de él o mirarlo de lado o dar marcha atrás. Además el duelo tampoco "se pasa" en sentido temporal. Antes se  hablaba de un tiempo normal de duelo, pero cada persona necesita su tiempo y su proceso y esto hay que permitirlo y cada uno permitírselo a sí mismo, con su forma particular de llevarlo. 

Cuando hablamos de la pérdida de un ser querido, podemos entender la pérdida como algo que siempre va a estar ahí, en realidad es la persona querida más que la pérdida, la que siempre va a estar dentro de nosotros, en un lugar de nuestro corazón y nuestra alma, y de esa forma va a permanecer viva también.

"Los que son amados no pueden morir, 

porque amor significa inmortalidad"

Emily Dickinson (1830-1886)

Conforme pase el tiempo y el intenso dolor ceda un poco, podremos darle espacio a otro tipo de recuerdos y de sentimientos de los que hablaré más adelante. Podremos construir alrededor de esa pérdida. Pero no hablaremos de "pasar el duelo o superar el duelo", sino de convivir de otra manera con el dolor de esta pérdida. 

No se trata de olvidar, hay personas que siguen hablando a diario con sus seres queridos, honrándolos de alguna manera, recordándolos en las pequeñas cosas. Si esos actos cotidianos conviven en la persona sin restarle funcionalidad, sin implicar un dolor tan grande que no le permita hacer nada más y por el contrario, se acoplan en la vida de la persona como algo más, significa que la pérdida se ha integrado, integrándose por tanto la convivencia con la nueva situación y con el nuevo estado de esa persona querida. 

Puede que el dolor no desaparezca, pero sí podremos transformarlo. 



Hablamos de proceso de duelo porque el duelo no es un hecho puntual que nos sucede y ya, el duelo es un proceso que se experimenta de muchos modos según las diferentes culturas y también según la propia persona, aunque típicamente se habla de unas fases o etapas descritas inicialmente por la psiquiatra experta en duelo por su trabajo con pacientes terminales y sus familias, Elisabeth Kübler-Ross. 

1. Negación: 

La primera fase que se experimenta suele ser la de negación de la pérdida, es una reacción muy común y  veces va asociada a un estado como de shock. Esta fase puede también alargarse en el tiempo como mecanismo de defensa protector ante la dificultad para aceptar la pérdida actual o anticipada. 

A veces, no se niega la pérdida en sí, sino que se le resta importancia o se niega que vaya a ser algo definitivo para igualmente disminuir el dolor tan importante que se experimenta o lo traumático de la vivencia. 

2. Ira

Cuando dejamos de negar la situación, normalmente nos enfadamos con ella, con la situación en sí, a veces si somos creyentes con el Ser superior, con otra persona a la que consideramos responsable o incluso con nosotros mismos. Se presenta frustración ante la incontrolabilidad de la pérdida que despierta la ira o el enfado. 

3. Negociación

En esta fase se pretende recuperar la esperanza de que la situación cambie, negociando cambios con uno mismo o con un ser superior también, con la idea de controlar de algún modo lo incontrolable. 

Una vez ha sucedido la pérdida, también se puede presentar volviendo al pasado y pensando todo lo que podría haber pasado si se hubieran hecho las cosas de otra manera. Pero volver atrás es sencillamente imposible, de ahí lo frustrante y la impotencia que surge de estos intentos. 

4. Depresión

En esta fase se comienza a asumir que la pérdida es real e inevitable. Por ello es una etapa dura, donde la tristeza se hace patente y se expresa en forma de llanto, aislamiento, desesperanza, desmotivación, dificultad para disfrutar de las cosas que previamente eran agradables, etc. También se puede experimentar una inmensa sensación de vacío, de que la vida no va a volver a ser nunca igual, de pérdida de sentido de la vida, al menos durante un tiempo. 

5. Aceptación

A esta fase se llega una vez pasadas las anteriores, es la fase final del duelo, en la que llega un estado de aceptación de la pérdida que a su vez implica un estado de calma, cuando se acepta que las pérdidas forman parte del fluir de la vida humana. Las pérdidas son intrínsecas y consustanciales a la vida, en realidad vamos experimentando pequeñas pérdidas desde que somos niños que nos van preparando de algún modo para la aceptación de las grandes pérdidas. Aunque nos resistamos, aunque luchemos, aunque no queramos verlo por un tiempo, o pensemos en "la injusticia" que suponen ciertas pérdidas, en el fondo sabemos de la realidad de la inevitabilidad de las pérdidas. 

Si se trata de una persona con enfermedad terminal, en esta fase se suele reflexionar sobre el valor de la propia vida, sobre las vivencias y experiencias pasadas y a veces se va preparando con familia y amigos el momento en que ya no se va a estar. 

Estas etapas pueden experimentarse en orden, pero lo más común es que no sea un proceso lineal ni rígido, sino que se vaya alternando de una fase a otra con avances y retrocesos. 

Otros autores suman más etapas a las de Kübler-Ross, como puede ser la Racionalización que es una especie de visión objetiva racional de la situación, sin conectar con lo emocional que implica la pérdida. Nos sirve para comprender como seres racionales que somos, a nivel cognitivo, lo que está sucediendo, buscamos explicaciones médicas, espirituales incluso. Comprendemos a nivel de "cabeza" la existencia de la pérdida. 

También hay quien habla de etapas como el Miedo o la Resignación...

Pero hay descritas también otras subetapas finales de cierre, compatibles con la fase de aceptación, que favorecen que este proceso de duelo se atraviese de una forma más sana o satisfactoria. Que ayudan a llenar el inmenso vacío que nos queda con la pérdida.

Estas fases o subetapas son el Perdón, la Gratitud y la Generación de nuevos apegos. 

Con la fase del Perdón, perdonamos a la otra persona o a nosotros mismos de las posibles heridas abiertas y con ello, podemos avanzar y construir mejor alrededor de la pérdida. 

Hay sentimientos que muy frecuentemente se asocian a los procesos de duelo, uno de ellos y muy importante por el peso que supone es La Culpa.

La culpa es como una pesada carga de piedras que se aloja dentro nuestra y que no nos permite avanzar, nos enredamos en la culpa de lo que pudimos o debimos hacer o decir y no hicimos o dijimos o de lo que por el contrario hicimos o dijimos y no debíamos haber hecho o dicho. La culpa nubla nuestra mente y fantaseamos con hechos que muchas veces no estuvieron realmente en nuestra mano, que realmente no fueron posibles por múltiples circunstancias. La culpa representa nuevamente otro intento de control de la situación, en este caso castigándonos frecuentemente a nosotros mismos (y a veces a los demás). 

Cuando nos culpamos nosotros, es cuando más cuesta deshacerse de ella, pues normalmente somos mucho más duros con nosotros mismos que con los demás. 

Se puede sustituir la palabra culpa por responsabilidad y habremos de valorar hasta qué punto toda la responsabilidad de esos actos hechos o dejados de hacer, recae en nosotros mismos, hasta qué punto fuimos capaces, en nuestras circunstancias físicas y emocionales de ese momento, de actuar de otra forma. Normalmente "hacemos las cosas lo mejor que podemos o sabemos en cada momento y en cada circunstancia". Si hubiéramos sabido hacerlo mejor, lo habríamos hecho (y  esto normalmente nos vale y es aplicable también a los demás). 

La culpa dificulta el proceso de duelo, por eso es bueno plantearnos por qué está ahí esa culpa, qué hueco necesitamos llenar con ella y cómo podemos perdonarnos a nosotros mismos. 

A veces este difícil auto-perdón se puede producir en forma de un diálogo interno lleno de compasión, la misma comprensión y compasión que seguro ofreceríamos a nuestro mejor amigo/a. Este diálogo incluso puede representarse frente a un espejo con nosotros mismos.

Si además de con nosotros, precisamos decirle algo a la persona querida que hemos perdido, porque igual no nos pudimos despedir como quisiéramos, porque le queremos pedir perdón por algo, o agradecer o expresar nuestros sentimientos o en general aquello que no pudimos o no nos atrevimos a decir en vida, una opción es escribirle una carta sincera que parta desde nuestro corazón. 

Bajo la culpa, el enfado, la tristeza suele haber un Vacío que resulta muy difícil de soportar o sostener, por eso lo llenamos de esas emociones desagradables. A veces también lo tratamos de llenar con otras cosas que nos dañan como comer de forma compulsiva, consumir sustancias tóxicas como alcohol o drogas o hacernos daño de otros muchos modos. 

El Perdón a veces nos cuesta, nos cuesta avanzar y nos sentimos culpables también si lo hacemos, si "mejoramos" pero debemos saber que esta mejoría no implica olvidar a la persona querida, sino darle su espacio permitiendo más espacio a su alrededor en nuestro interior, permite la reconstrucción de nuestra persona en las nuevas circunstancias vitales. 

Otra fase de cierre es la Gratitud, aquí llegamos cuando en vez de focalizarnos en la pérdida, lo hacemos en el agradecimiento por aquello que supuso haber compartido parte del trayecto de nuestra vida con esa persona. Aquí valoramos lo bueno que compartimos, lo que nos aportó, lo que nos enseñó, y agradecemos de forma interna o con palabras lo que ha significado tenerla en nuestras vidas. 

En esta cultura del "merecimiento de la felicidad" en la que vivimos, entendemos que "merecemos" ser felices, que lo malo no debe sucedernos, que es injusto, y nos rebelamos contra ello cuando ocurre. En otras culturas está mucho más asumido el ciclo de la vida y de la muerte, se convive más con la muerte y el dolor, y se comprende y acepta de otra forma más serena. Aun sabiendo lo difícil que resulta esto, es mucho más sano, cuando se pueda llegar a este momento del proceso personal de cada uno, comenzar a salir un poco del dolor de la pérdida, para pasar a la gratitud por el regalo que ha supuesto esa persona en nuestra vida,  el regalo que hemos podido disfrutar el tiempo, más breve o más largo, que nos ha durado. 

La última fase se compone por la Generación de nuevos Apegos. Es la fase constructiva por excelencia, una vez liberados del dolor continuo, de la culpa, una vez sentimos el agradecimiento, ha quedado espacio vacío en nuestra vida listo para ser llenado por aquellas actividades, aficiones, sanos placeres o personas que nos hacen felices. 

Es la fase de querernos, de cuidarnos, de mimarnos y de sentir que podemos hacer cosas para ser felices no solo a pesar de la pérdida, sino acompañados por nuestra pérdida dolorosa transformada en amor.

Reorganizamos nuestra vida, dando cabida a otras personas y actividades con las que disfrutar de esos pequeños instantes de felicidad de los que se compone la alegría de vivir.  

Y para terminar esta entrada, solo me resta mostrar mi gratitud a la persona que me ha inspirado para escribirla: 

Gracias Cristina por tu preciosa sonrisa, tu valentía, sinceridad y buen humor, tu actitud positiva y luchadora ante la vida, por lo divertida que eras y lo bien que lo pasé contigo. 

Trabajar a tu lado era mucho más que trabajar. Acordémosnos de nuestras "reuniones de los viernes". Y es que te hacías de querer allá donde fueras, como si tuvieras un maravilloso imán personal lleno de luz. 

Gracias por tus ganas de vivir, tu fortaleza y vitalidad, por tu actitud inspiradora respecto a tu autocuidado y otros pequeños detalles que te hacían ser una auténtica "influencer". 

Por nuestros gustos compartidos y todo aquello que ahora me recordará a ti cada día, por mi gata Salvia, la "real food", la mezcla de especias y las tostadas de pan casero y atún, el "lekue", esos bolsos gemelos (y gafas, vestidos y zapatos...). Aquella noche de los museos que nunca olvidaré. 

Gracias por ser tú, tan bonica, tan real, tan especial, tan tú. 

Te quiero Cristina. 



sábado, 20 de junio de 2020

Encuesta de satisfacción con el blog II

Os envío de nuevo el enlace de la encuesta de satisfacción del blog porque he añadido nuevos aspectos a valorar del blog, las entradas añadidas más recientemente etc. 

Os agradecería mucho que la completáseis, es sencilla y rápida de hacer. Además, los resultados analizados me servirán para demostrar científicamente la utilidad de esta herramienta y los podré compartir con otros profesionales, de modo que más personas puedan acceder al blog. 

Este es el enlace :
Encuesta satisfacción blog cusamen

Muchísimas gracias por hacer la encuesta y por vuestros comentarios, a los que los habéis hecho. Me hacen sentir que merece la pena! 

Un abrazo fuerte!!

miércoles, 20 de mayo de 2020

¿CÓMO ME PUEDO CONTROLAR? Estrategias para el control de los impulsos (por Victoria Villa Artero)

A veces nos pasa que tenemos una idea muy concreta sobre algo que queremos que suceda. Cuando esto no ocurre, nos frustramos y en muchas ocasiones sentimos ansiedad. 

Si nos dejamos embriagar por nuestras emociones e impulsos corremos el riesgo de actuar: haciéndonos daño a nosotros mismos, dañando a alguien cercano, u optar por conductas relacionadas con la huida de dicha situación. 



Este tipo de conductas suponen un alivio momentáneo. Nuestra ansiedad disminuye y conseguimos descargar toda esa rabia que sentíamos, sintiéndonos mejor y más aliviados. 
Entonces, cabría preguntarnos, si nos encontramos mejor ¿por qué no deberíamos actuar así? Porque el alivio es momentáneo. Todas estas conductas a la larga nos causan más daño que beneficios. 
  • Cuando nos hacemos daño a nosotros mismos dañamos nuestra autoestima. 
  • Cuando lo hacemos sobre los demás dañamos la relación y apartamos a nuestros seres queridos de nuestro lado. 
  • Cuando adoptamos conductas de huida, ponemos en grave riesgo nuestra salud. 
Este tipo de actuaciones finalmente nos genera nuevos problemashaciéndonos sentir muy culpables. Esta culpabilidad hace que nuevamente nos sintamos frustrados y ansiosos por nuestra situación. Si nos dejamos llevar por la impulsividad, nuestro cerebro nos pedirá volver a repetir aquello que nos hizo sentir bien rápidamente, y volveremos a estar como al principio. 

 CUANDO PRIMA EL IMPULSO...



Para que esto suceda hay factores de riesgo que pueden influir a que tomemos este tipo de decisión. 
  • Pensamiento dicotómico: Blanco o negro, perfecto o imperfecto... A veces esperamos que sucedan las cosas exactamente como las hemos imaginado; de lo contrario consideramos que han salido mal. Por lo general en esta vida los extremos no se suelen ajustar a la realidad, y tener este pensamiento hace que nos frustremos mucho más rápido. 
  • Esquemas cognitivos: Si al resolver una situación la sensación final es de satisfacción, dicho proceso se quedará grabado en nuestra memoria como un esquema. Estos esquemas se irán almacenando, para que cuando surjan nuevas situaciones tengamos un gran repertorio de esquemas para poder aplicarlos. Como el empleo de conductas lesivas inicialmente producen sensación de alivio, quedarán grabadas como esquemas para su futuro uso. Las personas que tengan un gran repertorio de estas conductas suelen utilizarlas a menudo.
  • Bajo autoconcepto: Si no sentimos que somos valiosos y que merecemos ser tratados con cariño, difícilmente vamos a ser capaces de realizar conductas de autocuidado y de tratarnos con compasión, paciencia y respeto. 
  • Dependencia excesiva: Cuando una persona se encuentra en una situación de dependencia emocional (hacia una sustancia, conducta, persona…) suele depositar todo su afecto y su seguridad en el objeto de dependencia. Al poner todo mi ser en algo externo a mí, en el momento en el que no se cumplan nuestras expectativas nuestro mundo interno se derrumba. 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA DISMINUIR LA APARICIÓN DE ESTE TIPO DE CONDUCTAS?

Uno de los pasos más importantes es el autoconocimiento. Es importante ser consciente de cómo nos encontramos, ver qué cosas nos afectan más y cómo solemos actuar. 

Cuanto más nos conozcamos, mayor control tendremos de nuestros actos y más seguros nos sentiremos. 

Cuando seamos capaces de detectar que estamos en ese punto en el que nos vamos a desbordar y nos cuesta pensar con claridad, podemos seguir los siguientes TIPs: 


1. Temperatura: 
Cuando sentimos ansiedad, ira, rabia… nuestros pensamientos van a una velocidad extrema, por lo que lo primero que haremos será ralentizar este proceso. Para enfriarlo podemos utilizar diversas técnicas, aunque cada uno deberá probar cual le sienta bien: 
- Ponerse algo frío en la cabeza (ej. bolsa de guisantes congelados)
- Baño / ducha (de agua caliente o fría)
- Quitarme algo de ropa (ej. quedarme en manga corta) 
- Tumbarme sobre el suelo 
- Echar agua en muñecas y nuca

2. Intensidad física: 
En esta situación de elevada intensidad emocional, solemos sentir muchísima energía por dentro. ¡Pues vamos a gastarla! De la forma que más te guste:
- Salir a correr o andar 
- Ponerme a bailar como si no hubiera un mañana 
- Hacer sentadillas, flexiones, dominadas… 
- Saltar a la comba

3. Relajación  progresiva
Ahora que hemos conseguido ralentizar nuestra mente y nuestro cuerpo, es cuando podemos realizar un ejercicio de relajación. 
- Respiración diafragmática
- Visualización guiada
- Meditación
- Escuchar música tranquila 

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jueves, 14 de mayo de 2020

PENSANDO EN EL SUICIDIO, ¿QUÉ DEBO HACER? (Por Iván Alexandre Ángel García)

Cada año, más de 800.000 personas mueren por suicidio y hasta 25 veces más que hacen un intento de suicidio. Detrás de estas estadísticas están las historias individuales de aquellos que, por muchas razones diferentes, han cuestionado el valor de sus propias vidas.

Sin embargo, existen muchos "ERRORES ASOCIADOS AL SUICIDIO" que dificultan su detección e intervención para que no se produzca. 

1. Los que hablan sobre suicidio no lo llevan a cabo. 
Realidad: 8 de cada 10 personas que se han suicidado, habían avisado claramente sus intenciones.

2.Preguntarle a una persona sobre sus ideas de suicidio, especialmente si está deprimida, puede animarle a intentarlo. 
Realidad: Al contrario, hablar del suicidio con alguien reduce el riesgo de que pueda intentarlo. Se le debe pedir que hable abiertamente sobre sus pensamientos. Muchas personas se sienten más aliviadas al poder expresar sus ideas sobre el suicidio. El sentir que pueden hablar con alguien del tema les puede ayudar.

3. Alguien que ha intentado suicidarse, no lo hará de nuevo. 
Realidad: Las personas que han intentado en el pasado suicidarse, son las de mayor riesgo para futuros intentos. El principal predictor del suicidio consumado son los intentos anteriores, de hecho, la tasa de suicidio es 40 veces mayor para aquellos que ya lo habían intentado.

4.Todos los que cometen suicidio están deprimidos. 
Realidad: la depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentemente asociados con el suicidio, pero no es exclusivo, hay otras alteraciones mentales que influyen mucho en la posible conducta suicida de una persona.

5. El suicidio es mucho más frecuente entre los ricos o, al contrario, es casi exclusivo de los pobres. 
Realidad: la probabilidad de suicidarse no depende del nivel económico. 

6. El suicidio se hereda o está en la familia. 
Realidad: Se puede heredar una predisposición a la depresión, pero no la idea suicida como tal.

7. El suicidio ocurre sin previo aviso. 
Realidad: Hay muy pocos casos en los cuales no haya ningún aviso.

8. La mejoría después de la crisis suicida significa que el riesgo de suicidio se ha superado. 
Realidad: Son muchos los suicidios cometidos en los 3 meses posteriores a una aparente mejoría, momento en el cual la persona tiene la suficiente energía como para poner sus ideas y sentimientos en práctica (especialmente en personas con depresión). La señal es que la tranquilidad de la persona no coincide con una solución del problema o un acontecimiento positivo. Hay que estar alerta con esas "recuperaciones espontáneas".

9. Es fácil adivinar el motivo del suicidio. 
Realidad: La verdad es que es muy difícil entender por qué una persona decide suicidarse.

10. El suicidio es un acto de cobardía o de valentía. 
Realidad: no se puede reducir el suicidio a una característica de la personalidad cuando detrás hay una persona que sufre y no encuentra otra salida.

11. Pensar en el suicidio es algo raro. 
Realidad: Los estudios sugieren que entre un 40% y un 80% de la población piensa alguna vez en el suicidio. Esto significa que muchas personas lo han pensado al menos una vez en la vida. Otra cosa es cuando la idea empieza a ser cada vez más frecuente e intensa.

12. Las personas que realizan intentos con medios de baja letalidad, no están pensando seriamente en matarse. 
Realidad: Algunas personas no están bien informadas sobre el peligro del método que van a usar, como puede ser la utilización de pastillas. El método utilizado no siempre está en relación con la intención de fondo.

13. El alcohol y las drogas no influyen en el suicidio. 
Realidad: Está comprobada la relación del suicidio con el alcohol u otras drogas. Tanto el alcohol como otras drogas aumentan la impulsividad.

Existen una "SEÑALES DE ALERTA" que se pueden observar en uno mismo o en otras personas y a las que debemos estar atentos para solicitar ayuda si nos están sucediendo o para ofrecer o ayudar a buscar ayuda si las vemos en otra persona. Pensamientos como Dejaré de ser una carga”  “Acabar con todo” “El futuro lo veo negro, no hay solución”. A continuación encontramos un listado con las principales señales de alerta: 
  • Expresar verbalmente deseos de "acabar con todo", "acabar con su vida", hablar de un plan específico de suicidio o indirectamente como "dejaré de ser una carga", "toda mi vida he sido un fracasado o un inútil", "siento un dolor insoportable", "el futuro lo veo negro, no hay solución", "cansado de luchar" o escribir una nota de despedida.
  • Estar desesperanzado, no tener ninguna razón para vivir.
  • Tener ansiedad o crisis de pánico.
  • Problemas para dormir, pérdida de apetito.
  • Aislamiento social, se retira de familiares, amigos o vecinos.
  • Cambios de carácter bruscos tales como:
    • Irritabilidad.
    • Ira.
    • Agitación.
    • Aparente calma, en paz, tras un periodo con síntomas anteriores.
    • Conductas de riesgo.
    • Aumento del consumo de alcohol u otras drogas.
    • Autolesionarse.
    • Conductas de riesgo como conducir ebrio o tener relaciones sexuales sin protección.
    • Cerrar asuntos personales, regalar pertenencias preciadas, despedidas de personas.
    • Pérdida de interés en aficiones, trabajo, o apariencia personal.
    • Buscar la manera de quitarse la vida como comprar un arma.
ENTENDER LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTO SUICIDAS: 

Algunos problemas y experiencias, en especial los que han estado presentes durante bastante tiempo, pueden hacer que te sientas desesperanzado o sobrepasado. En estos momentos, puedes pensar que no tienes opciones y la idea del suicidio es una forma de escapar del intenso dolor emocional.
Las personas que se suicidan a menudo piensan que sus problemas son insoportables y no se pueden arreglar. Ellos sienten que nada de lo que hagan va a cambiar su situación. Su dolor emocional puede distorsionar el pensar de manera juiciosa, lo que hace más difícil confiar, o ver posibles soluciones a los problemas, o conectar con el amor y el apoyo del que disponen.

"Incluso aunque parezca que no puedes soportar ni un minuto más, es importante recordar que los sentimientos (por ejemplo, el dolor, la ira, la tristeza, la soledad, la vergüenza), sobre todo en este nivel tan intenso, no duran para siempre".

A veces los pensamientos suicidas pueden llegar a ser muy fuertes, especialmente si has tomado alcohol u otras drogas. Es importante no tomar drogas o alcohol, especialmente cuando te sientes desesperado o está pensando en el suicidio.

Algunos de los pensamientos que puedes tener son:
  • Creer que no hay otras opciones.
  • Sentir que tu familia o amigos estarían mejor sin ti.
  • Pensar que has hecho algo tan horrible que el suicidio es la única opción.
  • Experimentar un dolor insoportable y que crees, se mantendrá para siempre.
  • Querer escapar de este sufrimiento.
  • Querer herir o vengarte de los demás.
Tus sentimientos de dolor son muy reales. Sin embargo, es importante saber que hay esperanza. Con la ayuda de profesionales y el apoyo de tu familia y amigos, puedes aprender acerca de lo que está causando tu sufrimiento y cómo puedes cambiar o saber manejarlo.

Otras cosas que pueden llevar a pensar en el suicidio: 
  • Problemas de salud mental: 
Los problemas en salud mental, tales como depresión,  ansiedad, trastornos de personalidad,  trastornos de la conducta alimentaria, trastornos psicóticos... pueden aumentar los deseos de suicidio. Los problemas de salud mental son tratables. Es importante que hables con tu médico si te sientes fatigado, deprimido o ansioso. El médico de atención primaria te puede ayudar derivándote al especialista en salud mental (psiquiatra o psicólogo clínico).
  • Conflicto con tus seres queridos: 
Pueden sentir que tus familiares o amigos estarían mejor sin ti. Es importante recordar que el conflicto con los demás no dura para siempre. La terminación de tu vida, no es una forma de resolver este conflicto. Sabemos que para las personas que pierden a un ser querido por suicidio, sus vidas, no mejoran.
  • La Pérdida: 
Hay muchos tipos de pérdida que pueden aumentar las posibilidades de suicidarte. Algunos ejemplos que pueden desencadenar sentimientos de suicidio incluyen: una ruptura de pareja, perder un empleo, perder el estatus social o la pérdida de un ser querido o amigo. Conocer a alguien que ha muerto por suicidio puede aumentar la probabilidad de que creas que el suicidio es una opción. Por más difícil que pueda parecer la pérdida, hay personas y asociaciones que pueden ayudarte en tiempos difíciles.
  • Los problemas financieros / legales: 
Los problemas financieros o jurídicos, como las deudas, los problemas con los juegos de azar u otros (ludopatía), o problemas con la ley, pueden ser muy estresantes. Es importante saber que hay sitios donde pueden ayudarte a lidiar con los problemas legales.
  • La falta de conexión con amigos y otros:
Los pensamientos suicidas pueden aumentar si pasas mucho tiempo a solas, o no sientes que puedes hablar con alguien de tus problemas. Habla con alguien, como un profesional, acerca de las maneras en las que puedes aumentar los apoyos sociales en tu vida. Puede ser que las personas que están cerca de ti no entiendan el dolor que estás sintiendo. Habla con un profesional para que te ayude a que los demás puedan comprender el dolor y la infelicidad por la que estás pasando.
  • Problemas de drogas y alcohol:
El consumo de alcohol u otras drogas pueden hacer que los sentimientos de depresión, ansiedad y pensamientos de suicidio empeoren. Pueden cambiar la forma de pensar con respecto a los problemas que tienes en tu vida. Si las drogas o el alcohol influyen en tus problemas, puedes obtener información sobre el tratamiento en el Centro de Atención de Drogodependencias o CAD de zona a través de tu médico de atención primaria. También hay otras asociaciones para adicciones de las que te pueden informar allí.
  • Problemas médicos:
Los problemas médicos como la diabetes, problemas de tiroides, dolor crónico, u otras enfermedades crónicas, dolorosas e incapacitantes, pueden aumentar las posibilidades de que una persona piense en el suicidio. Asegúrate de tener adecuada atención médica para los problemas de salud. Algunos medicamentos pueden aumentar los deseos de suicidio. Es importante que hables con tu médico acerca de ello.
  • Problemas de identidad sexual:
Las personas lesbianas, gays, bisexuales o transexuales pueden tener un riesgo más alto de suicidio. La confusión acerca de la identidad sexual y los temores de que sea posible o real el rechazo de familiares o amigos puede empeorar las ideas de suicidio.

También existen FACTORES PROTECTORES para el suicidio. Los factores protectores para el suicidio son características que pueden ayudar a disminuir el riesgo de suicidio de una persona. Estos factores no eliminan la posibilidad de suicidio pero su potenciación ayuda a prevenirlo. La capacidad con la que una persona hace frente a las adversidades de la vida o la habilidad para resolver problemas reduce la probabilidad de que dicha persona se encuentre deprimida, ansiosa o desesperanzada. Algunos de los factores protectores relacionados con la conducta suicida son:

Factores de Protección Personales: 
  • Capacidad para resolver problemas y conflictos.
  • Habilidades de comunicación.
  • Valores positivos tales como el respeto, la solidaridad, la cooperación, la justicia y la amistad.
  • Hábitos saludables de vida como comer sano, hacer ejercicio o higiene del sueño entre otras.
  • Personalidad con apertura a nuevas experiencias.
  • Tener confianza en uno mismo.
  • Creencias religiosas, espiritualidad.
Factores de Protección Familiar:
  • Buen apoyo familiar y social, con compañeros, amigos, el matrimonio.
  • Tener hijos, más concretamente en las mujeres.
Factores de Protección Social: 
  • Disponer y recibir servicios eficaces de salud mental.
  • Integración social.
  • Tratamiento integral, permanente y a largo plazo en pacientes con trastornos mentales, con enfermedad física o con abuso de alcohol u otras drogas.
PENSANDO SERIAMENTE EN EL SUICIDIO: ¿QUÉ DEBO HACER?

Si estás pensando en el suicidio, debes saber que no estás solo o sola. Muchas personas tienen ideas de suicidio, por mucha razones. Los pensamientos suicidas pueden ser muy atemorizantes. Probablemente te sientes herido, confundido, abrumado y sin esperanza sobre tu futuro.

Puedes sentir tristeza, pena, ira, culpa, vergüenza, o un gran vacío. Puedes pensar que nada se puede hacer para cambiar tu situación. Tener pensamientos suicidas no significa que seas débil, o 'loco'.

Es importante saber que pensar en el suicidio no significa que puedas perder el control o actuar hacia esos pensamientos.
Muchas personas piensan en el suicidio porque están buscando una manera de escapar del dolor que están sintiendo.
A pesar de que tu situación parezca desesperada y te preguntes si puedes soportar un minuto más, hay maneras de conseguir una salida y sentirte mejor. No tienes que hacer frente a esta situación por ti solo.

Aquí tenemos algunas ideas que puedes utilizar ahora, HAY AYUDA DISPONIBLE: 
  • Conectar con otros: 
Si estás preocupado de que puedas perder el control o intentar algo para hacerte daño, pídele ayuda a alguien. Asegúrate de que estás cerca de una persona de confianza. Si vives solo, pídele a un amigo o familiar que se quede contigo. Si no conoces a nadie o no puedes estar con amigos o familiares, ve al apartado siguiente "Dónde buscar y encontrar ayuda". 
  • Mantén tu casa segura eliminando el material para hacerte daño: 
Es importante deshacerse de cosas que podrías utilizar para herirte o matarte como las pastillas que tomas habitualmente, hojas de afeitar o armas de fuego.
Si eres incapaz de hacerlo, debes protegerte en un lugar seguro
  • Desarrollar un plan de seguridad: 
Es muy útil tener un plan de seguridad por escrito cuando se tienen pensamientos de hacerse daño a sí mismo. Tener un familiar de confianza, amigo, o ayuda profesional, es importante para completar este plan de seguridad. Guarda este plan donde se pueda ver o encontrar fácilmente. Anota los pasos que deberás seguir para mantenerte a salvo. Sigue los pasos. Si sigues estos pasos y todavía no te sientes seguro, llama a una línea de crisis, corre a urgencias de tu hospital más cercano o llama al 112. Recuerda que este documento no pretende sustituir la atención profesional con un terapeuta o tu médico.
  • Acudir a los profesionales de la salud mental:  
Éstos pueden ayudarte a aprender nuevas estrategias para hacer frente a tu dolor. Por ejemplo aprender habilidades para enfrentarte a los conflictos, a ver los problemas bajo otro punto de vista, manejar mejorar emociones intensas y dolorosas, mejorar las relaciones personales, los apoyos sociales o pautar tratamiento con psicofármacos que te ayuden a aliviar la ansiedad y te animen.

DÓNDE BUSCAR Y ENCONTRAR AYUDA:

1. Servicio de urgencias y emergencias médicas en el teléfono 112: 
Atienden emergencias en situaciones de riesgo inminente o de suicidio consumado a través del 112 o por cualquier otro medio en la Región de Murcia. La prestación del servicio comienza con la evaluación del motivo de la llamada y la elección del recurso más adecuado de entre los disponibles. Puede ser cubierta mediante consulta médica telefónica o mediante la movilización física de recursos sanitarios propios u otros tales como SUAP, PAC, Cruz roja, Protección civil, Bomberos, y cuerpos de seguridad del estado.

2. Acudir a Urgencias del Hospital más cercano.

3. Informar a las personas más cercanas de la situación por la que está atravesando usted o su familiar, y de la importancia de darle apoyo. No dejarle solo, y ponerle en contacto con los servicios de salud mental.

4. En caso que reciba tratamiento psiquiátrico,  ponerse en contacto lo antes posible con su especialista de referencia en su centro de salud mental, bien llamándolo por teléfono, bien acudiendo al centro de atención correspondiente. 

5. En caso que no reciba tratamiento psiquiátrico y/o psicológico puede ponerse en contacto con su médico de Atención Primaria.

6.Teléfono de la Esperanza Murcia:  717 003 717 – 968 343 400  
Ofrece un servicio permanente y gratuito de orientación por teléfono para ayudar de forma urgente, anónima y especializada en las situaciones de crisis. Este servicio, que funciona las 24 horas del día, durante los 365 días del año, está atendido por voluntarios especializados en la escucha y formados para activar las capacidades de las propias personas para superar sus problemas. 

7. Aplicación para prevenir el suicidio PREVENSUIC:

En la web https://www.prevensuic.org/ te explican cómo usar la aplicación.  Prevensuic es la primera aplicación informática desarrollada en español para la prevención del suicidio. Ha sido diseñada por la Fundación Española para la Prevención del Suicidio. Su objetivo es facilitar el abordaje de la conducta suicida entre profesionales y las personas que la presentan y sus allegados, siempre en un contexto terapéutico controlado y supervisado por el profesional de cada caso. El propósito no es otro que echarte una mano para que esas ideas desaparezcan y, sobre todo, que puedas trabajar con todo ello con profesionales, que sabrán cómo poder ayudarte y a los que te recomendamos encarecidamente que acudas. También podrás crear tu plan de seguridad, pensar sobre todas tus razones para vivir, identificar tus señales de alerta o crear un álbum de fotos con todo/s lo que aprecias.

8. Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental. https://consaludmental.org/ En cada comunidad autónoma existen asociaciones vinculadas a esta confederación, que ofrecen recursos a nivel autonómico y local. 

TOMAR UN MINUTO PUEDE CAMBIAR TU VIDA: 

Como miembros de la comunidad, es nuestra responsabilidad mirar hacia fuera para los que pueden estar luchando, y animarlos a contar su historia en primera persona. Ofrecer una palabra suave de apoyo y escuchar de una manera no crítica puede hacer que el día sea diferente.
Las personas que han vivido un intento de suicidio tienen mucho que enseñarnos sobre cómo las palabras y acciones de los demás son importantes. A menudo hablan conmovedoramente acerca de llegar al punto donde no podían ver otra alternativa que terminar con su propia vida, y sobre los días, horas y minutos que conducen a esto. A menudo describen darse cuenta de que no querían morir, sino que querían que alguien interviniera y los detuviera. Muchos dicen que buscaron activamente a alguien que pudiera sentir su desesperación y preguntarles si se encontraban bien. Casi de manera universal, dicen que, si alguien se hubiera tomado un minuto, la trayectoria en la que se encontraban podría haberse interrumpido.

"La vida es preciosa y a veces dura. Tomar un minuto para escuchar a alguien - un extraño, un familiar cercano o amigo - puede cambiar el curso de su vida". 

JORNADA TÉCNICA "Conect@ con la vida" - Confederación Salud Mental ...
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Bibliografía:

1. Enlace de la Prevención suicida en Murcia de la web MURCIASALUD: 

2. Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad:





lunes, 11 de mayo de 2020

DERRUMBANDO MITOS EN SALUD MENTAL (por Yurena Belando Martínez)

El estigma se sustenta en los muchos mitos y malentendidos heredados y ampliados a lo largo de los siglos, que todavía existen en torno a la enfermedad mental y que la distorsionan y ocultan. Es importante conocer las realidades para hablar sin miedos, repensar la enfermedad mental y tratar a las personas que la padecen con respeto y dignidad.


1. Las enfermedades mentales son raras. 
FALSO: 1 de cada 4 personas padecerá alguna enfermedad mental a lo largo de su vida , son más comunes y cercanas de lo que podemos pensar, pueden afectar a cualquiera.

2. No existe forma de ayudar a la gente que padece alguna enfermedad mental. 
FALSO: Existen tratamientos, estrategias y apoyo tanto por parte de profesionales de la salud desde atención primaria (el Centro de Salud), desde salud mental (Psiquiatra, enfermera especialista en salud mental y psicólogo clínico), así como en las propias asociaciones. Además, las personas afectadas si reciben el tratamiento adecuado, pueden llevar vidas completamente normales. Y el resto de la sociedad puede contribuir creando un ambiente con energía positiva que incluya y promueva una buena salud mental.

3. Las enfermedades mentales sólo se curan con pastillas.
FALSO: La farmacología es una pilar muy importante en la recuperación de una enfermedad mental pero no lo único. Otros pilares fundamentales son: la psicoterapia, el apoyo personal y social, terapia ocupacional, deporte, utilización de recursos de la comunidad…

4. Las personas con enfermedades mentales son violentas e imprevisibles.
FALSO: La gente que padece algún tipo de patología mental no es más agresiva que otras personas. Esa es una afirmación sin base científica, sólo ciertos trastornos de salud mental pueden llegar a desarrollar agresividad hacia sí mismos o hacia el entorno familiar si no siguen un correcto tratamiento. Estos episodios se suelen magnificar en los medios de comunicación.

5. Las enfermedades mentales se manifiestan en personas con un carácter débil.
FALSO: Este tipo de patologías son muy comunes. Se pueden producir porque influya un factor genético, como ocurre con la esquizofrenia o la depresión. O pueden estar condicionadas por hechos que sufra la persona: la pérdida de un ser querido, problemas laborales…

6. La depresión es solo tristeza.
FALSO: la  tristeza es una emoción normal, pasajera y temporal.  La persona deprimida siente una tristeza profunda que no se desvanece en el tiempo que viene acompañada de otros síntomas: vacío interior, rabia, apatía, pérdida de interés por actividades que antes eran placenteras, sentimientos de inutilidad, etc. que afectan a todos o casi todos los ámbitos de su vida, provocando un deterioro social y/o laboral.

7. Una persona que ha sufrido una enfermedad mental jamás se recuperará completamente ni llegará a trabajar.
FALSO: Las personas que han tenido o tienen alguna enfermedad mental pueden llegar a  trabajar, aprender y participar plena y activamente en la vida. De hecho, el trabajo dentro y fuera de casa es muy positivo ya que aumenta la autoestima y establece nuevas relaciones e interacciones  sociales.

8. Los niños no pueden sufrir enfermedades mentales. Si se comportan mal es para atraer la atención y por culpa de la mala educación que reciben.
FALSO: Los más pequeños también pueden padecer alteraciones emocionales como los adultos, debido a factores biológicos, psicológicos y sociales. Tratarlas precozmente favorecerá una mejor salud mental de adulto.

9. Los desórdenes mentales son enfermedades aisladas, ya que casi nadie las padece.         
FALSO: De hecho es lo contrario, según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas presenta un trastorno mental a lo largo de la vida. Las más frecuentes son la ansiedad y la depresión que, en la actualidad, las padecen un 15% de la población española.

10. Las personas que sufren este tipo de enfermedad no pueden disfrutar de una vida plena.                                                                    
 FALSO: Tener un problema de salud mental no es ningún inconveniente a la hora de tener una vida normal, o disfrutar de cualquier aspecto. Se puede obtener un trabajo, formar una familia, etc. 

11. Las personas con trastornos mentales son “especiales”, muchos son genios como Mozart o Beethoven.
FALSO: Son personas normales, algunas con algún talento especial igual que otras sin enfermedad mental.

12. Las personas con enfermedad mental deben estar encerradas.
FALSO: Las personas tratadas en la comunidad evolucionan mejor que las personas que se trataban exclusivamente en el hospital. Además el aislamiento social refuerza la imagen pública de persona peligrosa y extraña, lo que contribuye a desarrollar estigma hacia ellas.

13. Las enfermedades mentales son un “castigo”.
FALSO: Las enfermedades mentales son simplemente eso, enfermedades.

14. Las enfermedades mentales equivalen a retraso mental.
FALSO: Las personas con enfermedad mental tienen un funcionamiento intelectual igual al resto de la población.

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LAS EMOCIONES BÁSICAS (por Gloria Acosta Sánchez)

Las emociones son la manera natural en la que los seres humanos reaccionamos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Son los mecanismos que n...