lunes, 27 de febrero de 2023

CUIDADOS DEL SUEÑO


En épocas de cambios, tensión, preocupación, estrés, tristeza…hay veces que el sueño se altera. Nos cuesta quedarnos dormidos, nos cuesta mantener el sueño Y presentamos despertares nocturnos (tras los cuales nos dormimos de nuevo con mayor o menor dificultad o no logramos a veces volver a dormir) o bien nos despertamos de forma precoz, 1-2h más temprano que de forma habitual con pocas horas de sueño total.

Es importante saber que no hay unas horas de sueño recomendadas de forma general, no es obligatorio dormir 8h, si bien 7-8h de sueño nocturno suelen ser la media. Pero habrá personas que con 6h se encuentren descansadas y funcionen con normalidad al día siguiente y otras que precisen 10h. Lo importante es esta funcionalidad al día siguiente, si notamos que no necesitamos dormir más y podemos desarrollar bien nuestras tareas, esas serán nuestras horas necesarias de sueño. Teniendo en cuenta cierta flexibilidad, días que estemos más cansados y necesitemos dormir más y días que hayamos tenido menos actividad física y mental y necesitemos menos horas de sueño. Es bueno no preocuparse demasiado por este tema y entender que el cuerpo sabe lo que necesita y que el sueño es un proceso fisiológico normal que debe suceder con naturalidad. Tampoco pasa nada por una noche sin dormir o durmiendo mal, hay que restarle un poco de importancia.

Teniendo en cuenta todo esto, también es importante reseñar que hay ocasiones en que interferimos con este proceso natural del sueño (por ejemplo con el uso de pantallas luminosas como móvil, tablet, ordenador, televisor…que hacen que el cuerpo confunda el día con la noche) y eso es lo que debemos procurar revisar y cuidar para que no suceda. Estas son las recomendaciones que hacemos para que respetemos todo lo posible el proceso del sueño y podamos descansar como necesitamos, intenta cambiar poco a poco aquello que puedas mejorar:

  • Lo primero es intentar tener unos horarios de sueño estables los 7 días de la semana, con pequeñas variaciones en el fin de semana si se desea, 1h más o menos de acostarse y levantarse más tarde.
  • Cuando hay problemas de sueño, eliminar siestas en el día , si se duermen, máximo 30 min. 
  • También procurar que las horas de sueño se aproximen lo más posible a las horas nocturnas y que nos dé el sol durante el día, a ser posible al aire libre, paseando 30 min al día por ejemplo, lo cual también nos sirve para hacer ejercicio y que el cuerpo “se canse” para poder relajarse luego. Es importante sincronizar nuestro reloj biológico con el ciclo natural de luz-oscuridad y a ser posible que el ejercicio se haga en las horas de luz. Nuestros ojos deben recibir luz en el día y oscuridad en la noche.
  • En este sentido, es fundamental que un par de horas antes de dormir, limitemos el uso de pantallas luminiscentes como móvil, tablet, ordenador, televisor. Mucho menos tenerlas en nuestra habitación. La luz que emiten inhibe la producción de melatonina, hormona necesaria para el sueño, que solo se produce en condiciones de oscuridad. Esta hormona también tiene relación en el día con el estado anímico, pues se transforma en serotonina (la “hormona de la felicidad”) a través de su precursor, el triptófano, un aminoácido presente en ciertos alimentos. De ahí la relación entre el ánimo y el sueño.

  • También hay que ir reduciendo las luces y los sonidos de la casa un par de horas antes de dormir y comenzar una rutina agradable que siempre se repita, por ejemplo música flojita relajante, una ducha templada, aromaterapia (lavanda),  una infusión relajante (valeriana, melisa, pasiflora, tila, manzanilla, espino blanco, flor de azahar…), algo de lectura tranquila…
  • Debemos evitar/limitar mucho especialmente a partir de la tarde, el consumo de estimulantes como café, cola, té, chocolate, tabaco así como el alcohol, que si bien no es estimulante, afecta mucho a la calidad del sueño.
  • La cena tampoco debe ser muy copiosa aunque no debemos acostarnos con hambre ni justo después de cenar, es bueno que pasen 2h antes de acostarnos.
  • Hay alimentos que facilitan y otros que dificultan el sueño en la cena:

RECOMENDADOS:
ALIMENTOS A EVITAR:
  • Verduras especialmente de hoja verde.
  • Frutos secos como las almendras y semillas como el sésamo.
  • Patata, boniato, yuca.
  • Huevo.
  • Aguacate.
  • Cereales integrales en forma de: arroz, pasta, avena, pan.
  • Pescado, especialmente azul (caballa, sardina, atún, boquerón, salmón…).
  • Carne blanca: pavo, pollo, conejo.
  • Lácteos al natural, sin azúcares.
  • Plátano.
  • Carnes rojas como ternera.
  • Fiambres, embutidos y otras carnes procesadas.
  • Azúcares y dulces procesados en general.
  • Alcohol.
  • Café, cola, té, chocolate.
  • Alimentos muy especiados.
  • Legumbres si te producen gases.
  • Frutas cítricas si te producen acidez.
  • Beber mucho líquido para disminuir despertares nocturnos para ir al w.c. 
  • Evita las preocupaciones en la cama, si es necesario dedica un rato antes de dormir y fuera de la cama, a anotar tus preocupaciones, escribir acerca de tus emociones o a planificar soluciones si las hay.
  • El dormitorio debe reservarse para dormir, hacer otras actividades de ocio en la habitación hace que el cuerpo se confunda, por tanto, nuevamente recordar que no se debe ver la tele en la cama, ni la radio ni siquiera leer si hay problemas de sueño.
  • Debemos evitar dar vueltas en la cama o permanecer en ella mucho tiempo sin dormir para no asociar la cama con el insomnio y llegar a desarrollar incluso “miedo a irnos a la cama”.
  • Ante los despertares nocturnos o la dificultad para conciliar el sueño, es recomendable:
    • Hacer ejercicios de relajación (en este blog hay muchas técnicas y audios recomendables como la respiración abdominal consciente, la relajación sin tensión o la imaginación guiada). Enlaces a continuación:
    • Cuando pasen  más de 15 minutos sin poder dormir, levantarnos de la cama y hacer algo relajante en otra habitación como los ejercicios de relajación o leer algo aburrido, hasta que sintamos sueño de nuevo y podamos volvernos a la cama.
    • No mirar el reloj ni fumar en los despertares nocturnos. Si tienes hambre toma algo ligero como un vaso de leche o una infusión relajante.
    • Restarle importancia al hecho de no poder dormir, existe un ejercicio llamado de “intención paradójica” en el que lo que intentamos en vez de quedarnos dormidos, es mantenernos despiertos. Y conforme dejamos de “luchar” contra el insomnio, es como nos conseguimos dormir. 

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lunes, 20 de febrero de 2023

Recomendaciones para el manejo del estrés y la ansiedad

1. El primer paso para controlar es estrés/ansiedad de forma eficaz es entenderlo, lo cual podemos conseguir:
  • Definiendo el estrés/ansiedad.
  • Comprendiendo sus mecanismos de respuesta.
  • Distinguiendo entre el estrés positivo y negativo.
  • Identificando cuales son las causas individuales del estrés.
  • Conociendo los síntomas individuales.
  • Adquiriendo recursos y estrategias para reducirlo: relajación, respiración, yoga, meditación o mindfulness, etc...
Dichos recursos y estrategias se basan el un cambio de estilo de vida, alimentación correcta, ejercicio y relajación.

2. Alimentación sana: Tan importante para un estilo de vida sano es la calidad de lo que comemos como el equilibrio entre la cantidad y el gasto energético. Recomendaciones:
  • No saltarse ninguna de las comidas principales, intentando hacer entre 3 y 5 comidas al día y a horarios regulares. 
  • Comer de manera regular y lentamente.
  • Reducir/eliminar consumo de café y otras bebidas energizantes (cola, bebidas energéticas, té), tabaco, alcohol y en general cualquier tipo de tóxico.
  • Seguir una dieta equilibrada, por cercanía en nuestro caso es recomendable por ejemplo la dieta mediterránea: basada en el consumo de frutas y verduras, legumbres, frutos secos y semillas, tubérculos, pescado, cereales integrales y aceite de oliva y en cantidades moderadas de huevos y lácteos fundamentalmente procesados (yogurt y queso) y poca cantidad de carne (principalmente carnes blancas: pavo, pollo, conejo...) 
  • Basar la alimentación en comida real, huyendo de los ultra procesados. Consumir alimentos naturales sin procesar o mínimamente procesados, con pocos o ningún aditivo. 
  • Priorizar en cada comida la ingesta de frutas y verduras ricas en nutrientes protectores de la salud como por su vitaminas y minerales. Aumentar la ingesta de pescado azul, preferentemente de tamaño pequeño, y frutos secos, ricos ambos en ácidos grasos omega 3, imprescindibles para la salud cerebral y mental. 
  • Consumir cantidades adecuadas de fibra, evitando productos refinados y consumiendo piezas enteras de frutas y verduras. 
  • Ingesta diaria de grasas saludables contenidas en pescado azul, huevos, aceite de oliva, frutos secos, aguacate, coco... 
  • Consumo adecuado de agua: 1,5 a 2 litros al día. 
  • Poca sal, uso de especias para condimentar.
Para más información, consultar enlaces específicos: 

3. La actividad física: Es una forma de neutralizar la respuesta de estrés/ansiedad, que como sabemos prepara al organismo para la acción mediante la activación del sistema nervioso y endocrino.
Para que sea eficaz se aconseja que la actividad física se introduzca gradualmente y no ser muy competitiva.

Para más información, consultar enlace específico: 

4. Hábitos de sueño adecuados: Dormir bien no significa dormir muchas horas, sino las necesarias y que además el tiempo de sueño sea de calidad. Para ello es conveniente mantener una buena higiene del sueño:
  • Horarios regulares, para acostarse y levantarse.
  • Intentar no romper el ciclo de sueño-vigilia natural, (somos animales diurnos).
  • Dormir lo necesario, cada persona tiene unas necesidades diferentes, habitualmente entre 6-10 h. al día, con una media de 7-8h.
  • Evitar siestas largas, 30 minutos son suficientes, suprimirlas por completo si se padece insomnio.
  • Preparar una rutina propia antes de acostarse (lavarse los dientes, escuchar música, leer, etc..), anticipa al cerebro que nos preparamos para dormir. 
  • Tomar una cena ligera, baja en sal, al menos 2 horas antes de acostarse.
  • No irse con hambre a dormir, tomar un vaso de leche o infusión relajante tibia ayuda conciliar el sueño.
  • Evitar las bebidas estimulantes (café, té, colas) y el chocolate mínimo 5 horas antes de dormir. 
  • No beber en exceso por la noche para no despertarse para ir al baño.
  • Evitar el alcohol o limitarlo, de 4 a 6 horas antes de acostarse, ya que aparentemente produce somnolencia, pero puede provocar despertares a lo largo de la noche.
  • Evitar fumar; la nicotina estimula el sistema nervioso.
  • Mantenerse activo durante el día, recibiendo suficiente luz solar directa, y al acercarse la tarde ir disminuyendo la actividad, la luz y el sonido progresivamente.
  • El ejercicio físico durante el día es saludable y contribuye a cansar el cuerpo (si es al aire libre mejor, caminar 30 min. al día, por ejemplo) pero hay que evitar realizar ejercicio físico o mental intenso dos horas antes de acostarte.
  • Practicar alguna actividad relajante antes de dormir (técnicas de relajación, leer, escuchar música relajante... ).
  • Condiciones ambientales del dormitorio adecuadas(temperatura más bien baja, sin ruidos ni luz... ).
  • Condiciones de la cama adecuadas (colchón, almohada, ropa de cama…).
  • En la habitación donde se duerme no hacer ninguna otra actividad que no sea dormir (y mantener relaciones sexuales). El hacer otras actividades diferentes a dormir en la habitación, hace que ésta se asocie al ocio en vez de al sueño.
  • Evitar ver TV, escuchar radio, usar el móvil y otras pantallas (tablet, ordenador)... Las pantallas lumínicas estimulan el cerebro dificultando el sueño. 
  • Si te despiertas de madrugada evita mirar la hora y réstale importancia al hecho de no poder dormir una noche.
  • Si tardas más de 15 min en quedar dormido o te despiertas de madrugada, levántate, haz algo aburrido y vuelve a la cama cuando tengas sueño. Evita pasar tiempo en la cama “dando vueltas”.
  • Tampoco es bueno darle vueltas a los problemas en la cama, mejor dedica un tiempo a pensar en ellos fuera de la cama, antes de acostarte, puedes escribirlos también y planificar el día siguiente fuera de la habitación.
Para más información, consultar enlace específico: 

5. Para no sentirnos sobrecargados cuando nos enfrentamos a exigencias excesivas, debemos:
  • Aprender a decir no, es importante recordar que lo más importante es nuestra salud física y mental. Sobre todo cuando por no decir que no, nos vamos sobrecargando de tareas que son imposibles de cumplir, o que nos provocan malestar porque “siempre nos toca a nosotros”, es decir, vemos que el otro no hace nada o hay un reparto injusto de tareas en el trabajo. 
  • Delegar en otros parte de nuestras responsabilidades. Ten en cuenta que si delegas, la otra persona va a hacer las cosas de forma diferente, incluso peor que tú. Hay que aceptar las diferencias porque si se repasa lo que el otro ha hecho y se vuelve a hacer, además de la sobrecarga probablemente terminéis los dos enfadados.
  • Organizar el tiempo: dar prioridad a lo más importante, valorando el tiempo que necesitamos para cada tarea y teniendo en cuenta que pueden surgir imprevistos. Es importante dejar un tiempo para nosotros mismos, para hacer algo que nos agrade o relaje.
6. Recordad que podéis utilizar la relajación y ejercicios de respiración de forma habitual y cada vez que se necesite.

7. Seguir las pautas correctas de administración y dosis del tratamiento farmacológico, si lo estamos tomando y consultar con el personal sanitario cualquier duda o efecto secundario antes de suspenderlo.

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(Información extraída y actualizada en su mayoría de: Protocolo de Relajación. Salud Mental. Subdirección de Salud Mental. Servicio Murciano de Salud. Murcia, 2004) 


ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD MENTAL (por Cristina Sánchez Albaladejo)

Hay numerosos estudios que demuestran que mantenernos activos físicamente mejora nuestra salud mental y calidad de vida. 



La práctica de actividad física a lo largo de nuestra vida favorece el mantenimiento de las funciones cognitivas y se asocia a una mejor salud mental. A pesar de estar demostrado los beneficios que conlleva su práctica, nuestro estilo de vida, en general, es cada vez más sedentario. Llevar un estilo de vida activo aporta un efecto protector ante la aparición de ansiedad, estrés y depresión.

Algunos beneficios de la práctica de actividad física son: sensación de bienestar, disminución de la ansiedad y estrés, mejora del estado de ánimo, mayor autoconfianza y autoestima... Actualmente se relaciona la depresión con mecanismos de inflamación cerebral y el deporte tiene efectos antiinflamatorios, además ayuda a segregar endorfinas naturales. Si se hace en compañía, proporciona el beneficio adicional del vínculo social y si se hace al aire libre, los beneficios para el estado de ánimo que proporcional el contacto con la naturaleza. 

Para poder disfrutar de estos beneficios es importante que seamos constantes y  mantenernos activos de manera regular. Es decir,  más vale realizar actividad física diaria de poca intensidad que muy intensa de forma esporádica. 

Entendemos por actividad física cualquier movimiento producido por nuestros músculos con el consiguiente gasto de energía, se incluyen tareas domésticas, actividades recreativas, trabajar, trasladarse de un lugar a otro… 
Algunas cosas que  podemos hacer para movernos más pueden ser elegir caminos más largos, subir siempre que se pueda por las escaleras, si vamos en transporte público bajar una parada antes…

No debemos confundir la actividad física con el ejercicio físico, que es la realización de movimientos corporales planificados, estructurados y repetitivos.

Debemos adaptar el tipo de ejercicio y la intensidad a nuestra capacidad física, e ir incrementándolo progresivamente de manera segura. Si nunca has hecho ejercicio y no sabes cómo empezar, lo ideal sería consultar con un profesional que te diga como hacerlo.

A la hora de elegir el ejercicio es muy importante elegir uno que nos guste, nos motive y nos permita ser constantes, sino lo mas probable es que abandonemos la práctica al poco tiempo de comenzar, y eso hará que no podamos disfrutar de los beneficios que obtendríamos con su práctica.

Para evitar abandonos también podemos ponernos objetivos realistas a corto y largo plazo, que nos ayuden a motivarnos.  No es necesario realizar todo el ejercicio en un solo momento del día, podemos dividirlo un rato por la mañana y otro por la tarde. Por ejemplo podemos salir a caminar dos veces al día, o hacer alguna rutina por la mañana y caminar por la tarde… esto va a depender de las posibilidades y gustos de cada uno.

Lo ideal es combinar entrenamiento de fuerza (planchas, sentadillas, flexiones....siempre adaptado) con entrenamiento cardiovascular (caminar, correr, bicicleta, nadar…).

Para el entrenamiento cardiovascular podemos comenzar caminando 30 minutos al día al ritmo que nos permita nuestra forma física, e ir aumentando velocidad y tiempo conforme estemos preparados. Mejor ir progresando poco a poco y seguros para evitar lesiones, si tu forma física te lo permite.
Se dice que hay que dar 10000 pasos al día, pero si no llegas no te agobies, más vale hacer un poco cada día que no hacer nada.

En cuanto a las rutinas (entrenamiento de fuerza) podemos realizarlas en casa sin necesidad de material (simplemente con nuestro cuerpo) y podemos ir subiendo la intensidad con ayuda de material. 

Os voy a dejar por aquí algunas cuentas de Instagram y canales de Youtube, en las que encontraremos rutinas para hacer en casa (con o sin material, de más o menos duración, para hacer solos o acompañados…), indicaciones de cómo realizar ejercicios de una manera correcta para evitar lesiones, distintos niveles de ejercicios o como ir progresando, etc. 

- @piensa_y_entrena (Instagram).
- @fit.motivus (Instagram) y Fit Motivus en Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCXg6MxRcMoVM8_gDq04FUdQ/videos
- @sergiopeinadotrainer (Instagram)  y  Entrena con Sergio Peinado  en Youtube: https://www.youtube.com/user/EntrenaSergioPeinado

Aclarar que estas cuentas sirven de ayuda pero en ningún caso sustituye el trabajo de un entrenador que nos planifica una rutina personalizada a la situación y posibilidades de cada uno.


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domingo, 12 de febrero de 2023

Crisis de ansiedad o ataques de pánico

Según las clasificaciones psiquiátricas diagnósticas más conocidas (DSM y CIE) se puede definir una Crisis de ansiedad, también llamada Ataque de pánico como la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión (su pico máximo de intensidad de los síntomas) en los primeros 10 minutos (a partir de ahí la ansiedad empezará a disminuir hasta resolverse): 


1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca. 

2. Sudoración. 
3. Temblores o sacudidas. 
4. Sensación de ahogo o falta de aliento. 
5. Sensación de atragantarse. 
6. Opresión o malestar torácico 
7. Náuseas o molestias abdominales. 
8. Inestabilidad, mareo o desmayo. 
9. Desrrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo). 
10. Miedo a perder el control o volverse loco. 
11. Miedo a morir. 
12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo). 
13. Escalofríos o sofocaciones. 

Las crisis de ansiedad pueden estar relacionadas con alguna circunstancia concreta (fobias) o bien no estar limitadas a ninguna situación o conjunto de circunstancias particulares y ser por tanto imprevisibles. 

Los síntomas predominantes varían de un caso a otro, pero es frecuente la aparición repentina de palpitaciones, dolor precordial, sensación de asfixia, mareo o vértigo y sensación de irrealidad (despersonalización o desrealización). 

Casi constantemente hay un temor secundario a morirse, a perder el control o a enloquecer. 

Cada crisis suele durar sólo unos minutos, pero también puede persistir más tiempo. 

A menudo el miedo y los síntomas vegetativos del ataque van creciendo de tal manera que los que los padecen terminan por salir, escapar, de donde se encuentran. 

Si esto tiene lugar en una situación concreta, por ejemplo, en un autobús o en una multitud, como consecuencia el enfermo puede en el futuro tratar de evitar esa situación. 

Del mismo modo, frecuentes e imprevisibles ataques de pánico llevan a tener miedo a estar sólo o a ir a sitios públicos. Un ataque de pánico a menudo se sigue de un miedo persistente a tener otro ataque de pánico. 

CAUSAS DE LAS CRISIS DE ANSIEDAD: 
  1. Vulnerabilidad genética, familiar (educación), cultural. 
  2. Estrés elevado. 
  3. Consecuencia de problemas no resueltos (dificultades sociales, en las relaciones personales, laborales…) 
  4. Tener contacto o conocimiento de información que facilite la interpretación catastrófica de los síntomas de ansiedad (mi vecino ha sufrido un infarto y yo, si siento opresión torácica propia de la ansiedad, pienso que me va a dar un infarto también). 
MECANISMOS DE AFRONTAMIENTO: 

Pasivo: huir de los problemas-evitar las situaciones que pienso me generan ansiedad. 

Activo: superación de problemas, enfrentar las situaciones, usar la respiración abdominal y la relajación para ello. 

CURVA DE LA ANSIEDAD: 

La ansiedad funciona en forma de curva, es bueno imaginarla así, como una curva que sube y baja, porque visualmente cuando nos encontramos mal, podemos acordarnos que "igual que sube, va a bajar y se pasará". 

Conforme interpretamos los síntomas físicos iniciales de ansiedad (palpitaciones, dolor torácico, taquicardias, sensación de falta de aire...) como peligrosos, aumentan los pensamientos temerosos y con ellos, el miedo y el malestar y por tanto, la ansiedad. 

Llegará un momento que, tras alcanzar el punto máximo de ansiedad (a los 10 minutos más o menos), la ansiedad irá disminuyendo progresivamente y lo hará tanto más rápido como nosotros consigamos manejar nuestro pensamiento ansioso “quitándole hierro” y cambiando el pensamiento negativo por órdenes verbales neutras (“esto es sólo ansiedad”, “ya me ha pasado otras veces, no hay peligro”…) o positivas (“lo voy a superar”, “yo puedo con esto” etc). 
Si cuando empezamos a sentir los primeros síntomas de ansiedad usamos alguna estrategia de manejo para que no nos invada el miedo alimentando la crisis, la crisis será menor y se pasará antes o incluso no se llegará a producir. Posibles estrategias de manejo son: la distracción (por ejemplo iniciando una conversación con alguien de confianza), el ejercicio (saliendo a dar un paseo a paso rápido y concentrarse en el mismo, bailando con música) ... 


Otra estrategia es el uso de técnicas de relajación: 

- Es útil practicar respiración abdominal si excesiva activación (reteniendo el aire unos segundos en el abdomen y soltando lentamente). Este es el enlace donde se explica la técnica: 


- Si hay hiperventilación clara, consultar la entrada correspondiente para su manejo: 


- También se puede hacer la técnica de relajación rápida con tensión en 4 grupos musculares: 





Pero, aunque no hiciéramos nada por manejarla igualmente llegaría el momento en que la ansiedad cedería, dejándonos generalmente una sensación de agotamiento general después de tan alto nivel de activación, incluso podemos desmayarnos (esto es lo más grave que nos puede suceder y tampoco es peligroso) como mecanismo de nuestro cuerpo para poder funcionar saludablemente de nuevo. 

Cuanto antes detectemos nuestros síntomas de ansiedad de inicio y manejemos el pensamiento ansioso, menos aumentará la ansiedad y antes disminuirá.


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lunes, 6 de febrero de 2023

Hiperventilación

Una persona puede entrar en hiperventilación cuando respira más veces o coge mayor cantidad de aire de lo que necesita, es decir cuando toma más oxígeno del que precisa. 

Puede ser porque realice puntualmente una respiración superficial y rápida o una respiración demasiado profunda de forma seguida o bien puede ocurrir de forma acumulativa a lo largo del día, por respirar una o dos respiraciones de más por minuto o realizar suspiros o bostezos frecuentes, por el hábito de hablar rápido o comer rápido etc. 

El aumento de oxígeno (O2) en la sangre va a provocar un descenso proporcional del dióxido de carbono (CO2) que, a su vez, va a dar lugar a una serie de cambios funcionales en el organismo. Al disminuir el dióxido de carbono, la sangre se alcaliniza, se produce un estrechamiento de ciertos vasos sanguíneos y una disminución del aporte de oxígeno en determinadas zonas del cerebro y de los tejidos. Esto va a provocar una serie de sensaciones que pueden ser molestas o desagradables, pero que no son peligrosas (cansancio general, taquicardia, sensación de mareo e inestabilidad, sensación de irrealidad, sensación de ahogo o falta de aire, visión borrosa, hormigueos, pinchazos, escalofríos, rigidez muscular, sensación de calor, sofoco, sudor, opresión o dolor en el pecho…). Son síntomas similares a cuando hinchamos un globo, donde se produce un mecanismo similar por pérdida excesiva de CO2 en este caso y aumento de O2. Estos dos gases siempre están en equilibrio y cuando uno baja, el otro aumenta y viceversa. 

El cuerpo tiene unos sensores que detectan el desequilibrio de los gases, en este caso el aumento excesivo de O2, y tratan de compensarlo “frenando” un poco nuestra respiración, a través de los músculos intercostales y el diafragma, de ahí que percibamos la sensación de falta de aire, de opresión torácica, “como tener una losa en el pecho”. Hemos de saber que es un mecanismo compensatorio natural del organismo e intentar tolerar la sensación en vez de forzar la respiración mediante un gran suspiro, si éste no se logra evitar, debemos aguantar unos segundos la respiración después. 

¿CÓMO CONTROLAR LA HIPERVENTILACIÓN?: 
  • Estableciendo una respiración adecuada, es decir, tomando el oxígeno que necesitamos y no exhalar demasiado rápido el dióxido de carbono.
  • También es conveniente evitar algunas conductas que hacen descender demasiado rápido los niveles de dióxido de carbono, como suspirar y/o bostezar de forma continua, hablar alto y/o rápido también de forma continua, gritar, comer rápido….(conductas que pueden ser comunes en situaciones de ansiedad/estrés). Si no se pudieran evitar los suspiros o bostezos, conviene aguantar la respiración unos segundos a continuación como mecanismo compensatorio. 
  • Una vez comienzan a notarse los síntomas de hiperventilación, hay que iniciar la técnica de respiración abdominal cuando hay hiperventilación (reteniendo aire unos segundos en abdomen y expulsándolo lentamente), durante unas 4-5 respiraciones, para luego continuar con una respiración abdominal controlada. En esta entrada del blog se explica bien la técnica:    
  • También se puede respirar en bolsa de papel, sellando boca y nariz cuando los síntomas ya no se pueden controlar con la respiración abdominal. 
  • Otra opción es hacer algo de ejercicio vigoroso como caminar rápido o bailar o saltar para consumir el oxígeno excesivo. 

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miércoles, 12 de mayo de 2021

ATRAVESAR EL DUELO (in memoriam Cristina Sánchez Albaladejo)

"En ocasiones tengo que aporrear puertas que nadie quiere abrir.

Y sin embargo, es imposible esconderse de mí. 

Soy la Muerte, una parte de la vida, del amor y de ti". 

(Soy la muerte. Elisabeth Helland Larsen & Marine Scheneider) 


Hoy 12 de mayo de 2021, Día mundial de la Enfermería, la bonita alma de una compañera enfermera y amiga querida, se ha marchado de nuestras vidas. 

Cristina me pidió estando ya enferma, comenzar la redacción de una entrada en el blog sobre el duelo, finalmente no pudo hacerlo ella y por eso voy a hacerlo yo, por ella y por su familia y amigos, también por mí, porque sé que es lo que ella habría querido. 

El origen de la palabra "Duelo" proviene del latín dolus que significa dolor. Cualquier duelo duele, es inevitable y es necesario. También duelo puede ser traducido como lucha o desafío. 

Sentimos dolor ante las pérdidas importantes, normalmente entendemos que se vive un duelo cuando alguien que queremos fallece, pero también se experimentan procesos de duelo ante otras pérdidas como las de la propia salud, rupturas de relaciones o pérdidas de una situación vital previa.  

El duelo es una reacción emocional de adaptación ante esas pérdidas y conlleva factores psicológicos, fisiológicos y conductuales. Es decir, notaremos este duelo en forma de síntomas físicos en nuestro cuerpo, de emociones, sentimientos y pensamientos y también en nuestra conducta porque probablemente cambiará nuestra actitud y comportamiento ante la vida, quizá necesitemos un tiempo de recogimiento y aislamiento, quizá todo lo contrario (aunque es menos frecuente). 

El duelo lo puede experimentar tanto la propia persona que anticipa una pérdida o la vive en el presente como sus allegados. 

El duelo no "se pasa", el duelo "te atraviesa", no hay forma de huir de él o mirarlo de lado o dar marcha atrás. Además el duelo tampoco "se pasa" en sentido temporal. Antes se  hablaba de un tiempo normal de duelo, pero cada persona necesita su tiempo y su proceso y esto hay que permitirlo y cada uno permitírselo a sí mismo, con su forma particular de llevarlo. 

Cuando hablamos de la pérdida de un ser querido, podemos entender la pérdida como algo que siempre va a estar ahí, en realidad es la persona querida más que la pérdida, la que siempre va a estar dentro de nosotros, en un lugar de nuestro corazón y nuestra alma, y de esa forma va a permanecer viva también.

"Los que son amados no pueden morir, 

porque amor significa inmortalidad"

Emily Dickinson (1830-1886)

Conforme pase el tiempo y el intenso dolor ceda un poco, podremos darle espacio a otro tipo de recuerdos y de sentimientos de los que hablaré más adelante. Podremos construir alrededor de esa pérdida. Pero no hablaremos de "pasar el duelo o superar el duelo", sino de convivir de otra manera con el dolor de esta pérdida. 

No se trata de olvidar, hay personas que siguen hablando a diario con sus seres queridos, honrándolos de alguna manera, recordándolos en las pequeñas cosas. Si esos actos cotidianos conviven en la persona sin restarle funcionalidad, sin implicar un dolor tan grande que no le permita hacer nada más y por el contrario, se acoplan en la vida de la persona como algo más, significa que la pérdida se ha integrado, integrándose por tanto la convivencia con la nueva situación y con el nuevo estado de esa persona querida. 

Puede que el dolor no desaparezca, pero sí podremos transformarlo. 



Hablamos de proceso de duelo porque el duelo no es un hecho puntual que nos sucede y ya, el duelo es un proceso que se experimenta de muchos modos según las diferentes culturas y también según la propia persona, aunque típicamente se habla de unas fases o etapas descritas inicialmente por la psiquiatra experta en duelo por su trabajo con pacientes terminales y sus familias, Elisabeth Kübler-Ross. 

1. Negación: 

La primera fase que se experimenta suele ser la de negación de la pérdida, es una reacción muy común y  veces va asociada a un estado como de shock. Esta fase puede también alargarse en el tiempo como mecanismo de defensa protector ante la dificultad para aceptar la pérdida actual o anticipada. 

A veces, no se niega la pérdida en sí, sino que se le resta importancia o se niega que vaya a ser algo definitivo para igualmente disminuir el dolor tan importante que se experimenta o lo traumático de la vivencia. 

2. Ira

Cuando dejamos de negar la situación, normalmente nos enfadamos con ella, con la situación en sí, a veces si somos creyentes con el Ser superior, con otra persona a la que consideramos responsable o incluso con nosotros mismos. Se presenta frustración ante la incontrolabilidad de la pérdida que despierta la ira o el enfado. 

3. Negociación

En esta fase se pretende recuperar la esperanza de que la situación cambie, negociando cambios con uno mismo o con un ser superior también, con la idea de controlar de algún modo lo incontrolable. 

Una vez ha sucedido la pérdida, también se puede presentar volviendo al pasado y pensando todo lo que podría haber pasado si se hubieran hecho las cosas de otra manera. Pero volver atrás es sencillamente imposible, de ahí lo frustrante y la impotencia que surge de estos intentos. 

4. Depresión

En esta fase se comienza a asumir que la pérdida es real e inevitable. Por ello es una etapa dura, donde la tristeza se hace patente y se expresa en forma de llanto, aislamiento, desesperanza, desmotivación, dificultad para disfrutar de las cosas que previamente eran agradables, etc. También se puede experimentar una inmensa sensación de vacío, de que la vida no va a volver a ser nunca igual, de pérdida de sentido de la vida, al menos durante un tiempo. 

5. Aceptación

A esta fase se llega una vez pasadas las anteriores, es la fase final del duelo, en la que llega un estado de aceptación de la pérdida que a su vez implica un estado de calma, cuando se acepta que las pérdidas forman parte del fluir de la vida humana. Las pérdidas son intrínsecas y consustanciales a la vida, en realidad vamos experimentando pequeñas pérdidas desde que somos niños que nos van preparando de algún modo para la aceptación de las grandes pérdidas. Aunque nos resistamos, aunque luchemos, aunque no queramos verlo por un tiempo, o pensemos en "la injusticia" que suponen ciertas pérdidas, en el fondo sabemos de la realidad de la inevitabilidad de las pérdidas. 

Si se trata de una persona con enfermedad terminal, en esta fase se suele reflexionar sobre el valor de la propia vida, sobre las vivencias y experiencias pasadas y a veces se va preparando con familia y amigos el momento en que ya no se va a estar. 

Estas etapas pueden experimentarse en orden, pero lo más común es que no sea un proceso lineal ni rígido, sino que se vaya alternando de una fase a otra con avances y retrocesos. 

Otros autores suman más etapas a las de Kübler-Ross, como puede ser la Racionalización que es una especie de visión objetiva racional de la situación, sin conectar con lo emocional que implica la pérdida. Nos sirve para comprender como seres racionales que somos, a nivel cognitivo, lo que está sucediendo, buscamos explicaciones médicas, espirituales incluso. Comprendemos a nivel de "cabeza" la existencia de la pérdida. 

También hay quien habla de etapas como el Miedo o la Resignación...

Pero hay descritas también otras subetapas finales de cierre, compatibles con la fase de aceptación, que favorecen que este proceso de duelo se atraviese de una forma más sana o satisfactoria. Que ayudan a llenar el inmenso vacío que nos queda con la pérdida.

Estas fases o subetapas son el Perdón, la Gratitud y la Generación de nuevos apegos. 

Con la fase del Perdón, perdonamos a la otra persona o a nosotros mismos de las posibles heridas abiertas y con ello, podemos avanzar y construir mejor alrededor de la pérdida. 

Hay sentimientos que muy frecuentemente se asocian a los procesos de duelo, uno de ellos y muy importante por el peso que supone es La Culpa.

La culpa es como una pesada carga de piedras que se aloja dentro nuestra y que no nos permite avanzar, nos enredamos en la culpa de lo que pudimos o debimos hacer o decir y no hicimos o dijimos o de lo que por el contrario hicimos o dijimos y no debíamos haber hecho o dicho. La culpa nubla nuestra mente y fantaseamos con hechos que muchas veces no estuvieron realmente en nuestra mano, que realmente no fueron posibles por múltiples circunstancias. La culpa representa nuevamente otro intento de control de la situación, en este caso castigándonos frecuentemente a nosotros mismos (y a veces a los demás). 

Cuando nos culpamos nosotros, es cuando más cuesta deshacerse de ella, pues normalmente somos mucho más duros con nosotros mismos que con los demás. 

Se puede sustituir la palabra culpa por responsabilidad y habremos de valorar hasta qué punto toda la responsabilidad de esos actos hechos o dejados de hacer, recae en nosotros mismos, hasta qué punto fuimos capaces, en nuestras circunstancias físicas y emocionales de ese momento, de actuar de otra forma. Normalmente "hacemos las cosas lo mejor que podemos o sabemos en cada momento y en cada circunstancia". Si hubiéramos sabido hacerlo mejor, lo habríamos hecho (y  esto normalmente nos vale y es aplicable también a los demás). 

La culpa dificulta el proceso de duelo, por eso es bueno plantearnos por qué está ahí esa culpa, qué hueco necesitamos llenar con ella y cómo podemos perdonarnos a nosotros mismos. 

A veces este difícil auto-perdón se puede producir en forma de un diálogo interno lleno de compasión, la misma comprensión y compasión que seguro ofreceríamos a nuestro mejor amigo/a. Este diálogo incluso puede representarse frente a un espejo con nosotros mismos.

Si además de con nosotros, precisamos decirle algo a la persona querida que hemos perdido, porque igual no nos pudimos despedir como quisiéramos, porque le queremos pedir perdón por algo, o agradecer o expresar nuestros sentimientos o en general aquello que no pudimos o no nos atrevimos a decir en vida, una opción es escribirle una carta sincera que parta desde nuestro corazón. 

Bajo la culpa, el enfado, la tristeza suele haber un Vacío que resulta muy difícil de soportar o sostener, por eso lo llenamos de esas emociones desagradables. A veces también lo tratamos de llenar con otras cosas que nos dañan como comer de forma compulsiva, consumir sustancias tóxicas como alcohol o drogas o hacernos daño de otros muchos modos. 

El Perdón a veces nos cuesta, nos cuesta avanzar y nos sentimos culpables también si lo hacemos, si "mejoramos" pero debemos saber que esta mejoría no implica olvidar a la persona querida, sino darle su espacio permitiendo más espacio a su alrededor en nuestro interior, permite la reconstrucción de nuestra persona en las nuevas circunstancias vitales. 

Otra fase de cierre es la Gratitud, aquí llegamos cuando en vez de focalizarnos en la pérdida, lo hacemos en el agradecimiento por aquello que supuso haber compartido parte del trayecto de nuestra vida con esa persona. Aquí valoramos lo bueno que compartimos, lo que nos aportó, lo que nos enseñó, y agradecemos de forma interna o con palabras lo que ha significado tenerla en nuestras vidas. 

En esta cultura del "merecimiento de la felicidad" en la que vivimos, entendemos que "merecemos" ser felices, que lo malo no debe sucedernos, que es injusto, y nos rebelamos contra ello cuando ocurre. En otras culturas está mucho más asumido el ciclo de la vida y de la muerte, se convive más con la muerte y el dolor, y se comprende y acepta de otra forma más serena. Aun sabiendo lo difícil que resulta esto, es mucho más sano, cuando se pueda llegar a este momento del proceso personal de cada uno, comenzar a salir un poco del dolor de la pérdida, para pasar a la gratitud por el regalo que ha supuesto esa persona en nuestra vida,  el regalo que hemos podido disfrutar el tiempo, más breve o más largo, que nos ha durado. 

La última fase se compone por la Generación de nuevos Apegos. Es la fase constructiva por excelencia, una vez liberados del dolor continuo, de la culpa, una vez sentimos el agradecimiento, ha quedado espacio vacío en nuestra vida listo para ser llenado por aquellas actividades, aficiones, sanos placeres o personas que nos hacen felices. 

Es la fase de querernos, de cuidarnos, de mimarnos y de sentir que podemos hacer cosas para ser felices no solo a pesar de la pérdida, sino acompañados por nuestra pérdida dolorosa transformada en amor.

Reorganizamos nuestra vida, dando cabida a otras personas y actividades con las que disfrutar de esos pequeños instantes de felicidad de los que se compone la alegría de vivir.  

Y para terminar esta entrada, solo me resta mostrar mi gratitud a la persona que me ha inspirado para escribirla: 

Gracias Cristina por tu preciosa sonrisa, tu valentía, sinceridad y buen humor, tu actitud positiva y luchadora ante la vida, por lo divertida que eras y lo bien que lo pasé contigo. 

Trabajar a tu lado era mucho más que trabajar. Acordémosnos de nuestras "reuniones de los viernes". Y es que te hacías de querer allá donde fueras, como si tuvieras un maravilloso imán personal lleno de luz. 

Gracias por tus ganas de vivir, tu fortaleza y vitalidad, por tu actitud inspiradora respecto a tu autocuidado y otros pequeños detalles que te hacían ser una auténtica "influencer". 

Por nuestros gustos compartidos y todo aquello que ahora me recordará a ti cada día, por mi gata Salvia, la "real food", la mezcla de especias y las tostadas de pan casero y atún, el "lekue", esos bolsos gemelos (y gafas, vestidos y zapatos...). Aquella noche de los museos que nunca olvidaré. 

Gracias por ser tú, tan bonica, tan real, tan especial, tan tú. 

Te quiero Cristina. 



sábado, 20 de junio de 2020

Encuesta de satisfacción con el blog II

Os envío de nuevo el enlace de la encuesta de satisfacción del blog porque he añadido nuevos aspectos a valorar del blog, las entradas añadidas más recientemente etc. 

Os agradecería mucho que la completáseis, es sencilla y rápida de hacer. Además, los resultados analizados me servirán para demostrar científicamente la utilidad de esta herramienta y los podré compartir con otros profesionales, de modo que más personas puedan acceder al blog. 

Este es el enlace :
Encuesta satisfacción blog cusamen

Muchísimas gracias por hacer la encuesta y por vuestros comentarios, a los que los habéis hecho. Me hacen sentir que merece la pena! 

Un abrazo fuerte!!

LAS EMOCIONES BÁSICAS (por Gloria Acosta Sánchez)

Las emociones son la manera natural en la que los seres humanos reaccionamos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Son los mecanismos que n...